No sé amarte tan humana

Gracias por desilusionarme…
necesitaba saberte humana.

Aunque recorra el Infierno sin la ayuda de Virgilio
y sepa que en el Paraíso ya no me espera Beatriz
aunque ahora entienda que la Maga es sólo una ficción
y Dulcinea sólo un fruto de mi locura de Quijote
aunque Julieta ya no se asome al balcón
aunque la Maria Luisa de Oliverio haya perdido sus alas
aunque mi Dafne sea sólo un laurel y yo sea Apolo llorándola
aunque esté perdido en este laberinto
porque ya no está Ariadna para alcanzarme el ovillo
aunque hoy estemos acá,
           con los ojos vendados contra el paredón
tú tan Camila, yo tan Ladislao;
tú tan verdugo también, tú tan víctima y victimaria.
Aunque esté transitando las estaciones del Monte Calvario
y viviendo las siete plagas de Egipto
aunque ahora le tenga miedo a la vejez
aunque te busque como loco y no te encuentre
aunque me hayas dejado sin sueños
aunque me hayas robado el orgullo, la gloria y la esperanza
aunque hayamos dejado de ser tuertos
                                     en el país de los ciegos
aunque hayamos dejados de estar vivos
                                     en el país de los muertos

Y aunque la despedida sea inevitable
porque no sé amarte tan humana
Cuando ya casi no seamos
                                               (a Lujan)
cuando ya sólo seamos
una imagen crepuscular

         cuando ya casi no seamos

cuando los latidos aminoren
y emerjan uno a uno
silenciosos, casi imperceptibles

cuando todo sea esfuerzo
y los pasos, cansinos
y la voz, superflúa

      cuando
      ya
     casi
     no
     seamos

quiero que sigas ahí
que sigas siendo mi sombra

mi yo
mi tú
mi nos
Querubines                                     
                            (a Joaco y Cande)

Querubines.
Arlequines de maizena.
Ángeles con alas de papel.
Luces en la carretera.
Manos que sujetan y acompañan.
Historias de arroz con leche.
Son leyendas del mañana.
Cazadores de utopías.
El rizoma de mi sangre.
Cepa, raíz y bulbo.
El libro, el árbol y ellos.
Son sonrisas que te encienden.
Tapabaches.
Barredoras del camino.
Son las llaves del Olimpo.
Mis Virgilios.
Ante todo los Virgilios que me arrastran por el limbo.
Las Beatrices de este Dante.
Ante todo las Beatrices que me esperan en el cielo.
El cerrojo de este pórtico fatal.
Lágrimas de almibar.
Monedas en el bolsillo.
Sueños que reaparecen.
Estrellitas de Belén.
Resplandores. Esplendores.
Los destellos de un motivo.
De aquel único motivo.
Los cimientos de mi torre de papel.
De este reino derrumbado.
Bufones de éste Rey que ya no es.
Reyes de un bufón jubilado.
Los levántate y anda.
Ellos Cristo, Yo Lázaro
Esa llama...

retratos que subsisten y resisten
atiborrados de nada
calados en sangre
palabras heridas que hieren
y se cobijan en uno
            exageradamente en uno

con una aguja incrustada en la memoria
el enamorado deambula
entre rostros y lunas
fisuras y ausencias
y quiméricas distancias

la espera lo consume
tormento y perpetuidad
se toman de la mano

pero de vez en cuando se atreve
y observa su sombra en la muralla
y detrás del frío gris que proyecta
logra ver la llama pretérita
No sé amarte tan humana

Gracias por desilusionarme…
necesitaba saberte humana.

Aunque recorra el Infierno sin la ayuda de Virgilio
y sepa que en el Paraíso ya no me espera Beatriz
aunque ahora entienda que la Maga es sólo una ficción
y Dulcinea sólo un fruto de mi locura de Quijote
aunque Julieta ya no se asome al balcón
aunque la Maria Luisa de Oliverio haya perdido sus alas
aunque mi Dafne sea sólo un laurel y yo sea Apolo llorándola
aunque esté perdido en este laberinto
porque ya no está Ariadna para alcanzarme el ovillo
aunque hoy estemos acá,
           con los ojos vendados contra el paredón
tú tan Camila, yo tan Ladislao;
tú tan verdugo también, tú tan víctima y victimaria.
Aunque esté transitando las estaciones del Monte Calvario
y viviendo las siete plagas de Egipto
aunque ahora le tenga miedo a la vejez
aunque te busque como loco y no te encuentre
aunque me hayas dejado sin sueños
aunque me hayas robado el orgullo, la gloria y la esperanza
aunque hayamos dejado de ser tuertos
                                     en el país de los ciegos
aunque hayamos dejados de estar vivos
                                     en el país de los muertos

Y aunque la despedida sea inevitable
porque no sé amarte tan humana
sabia ficción

sabia ficción
que alguna vez
                     dejaste ver lo real
que entre tus líneas
                     mostraste la vida

sin los falsos artilugios de lo rosa
sin los crueles laberintos de lo negro

sabia ficción
que sin dejar de serlo
no lo fuíste
Sigo cayendo

sigo cayendo

entre sombrías paredes
entre llantos y gemidos
entre olores nauseabundos que lastiman
de traiciones
y de balas que no son las de fogueo

desprotección visceral
perturbadora existencia

y caigo y caigo
y sigo cayendo

entre los sucios escombros
de lo que quedó de nosotros
entre heridas que no cierran

heridas de ilusiones derrumbadas
heridas de un poeta que nada sabe de amor

y sigo cayendo
desnudo 
agrietado
mutilado

esperando golpear
con un fondo que no llega
con un final que se dilata

esperando ver esa bandera a cuadros
que me indique el final de la carrera
La campanas de las doce

Fue en aquel amanecer de marzo
en que sonaron las campanas de las doce
y Cenicienta perdió su magia.

Lo real era ilusión, espejismo y quimera

Sonaron las campanas de las doce
y el mito que había instaurado se desvaneció en segundos
y sus zapatitos ya no fueron de cristal.

Sonaron las campanas de las doce
y desapareció el hechizo de sus besos
que habían logrado a fuerza vaya a saber de qué
que mi ingenuidad se mantenga creyente.

Sonaron las campanas de las doce
y el hada ya no retornó
y tú jamás volviste a ser Cenicienta
y tus ojos ya nunca volvieron a ser los de Ella
y tu voz ya nunca tendrá Su verdad                       
                                                         aunque la tenga          

Sonaron las campanas de las doce               
y te vi tan real, tan humana                        tan lejos de ti

Habían pasado los carnavales
y mi alma se cubrió de otoño para vivir en invierno
Siento que pronto llegará el Adiós,
tarde o temprano se paga tributo a la osadía           
                                                                     o a la traición

Sé que pronto llegará el Adiós
y hasta creo que será de mutuo acuerdo

Yo sé que el hada ya no volverá
Tú sabes que ya nunca recuperarás la magia

Estábamos aún festejando el carnaval
y sonaron las malditas campanas de las doce